El papel relevante de los hongos en el ciclo global del carbono

Científicos han descubierto recientemente que las plantas que se asocian con ciertos tipos de hongos, pueden almacenar hasta un 70% más carbono en el suelo. Así lo asevera un artículo publicado el mes pasado en la revista Nature por Colin Averill y los científicos en el Instituto de Investigaciones Tropicales del Smithsonian. Dado que el suelo contiene más carbono que la atmósfera y la vegetación se combinan, de modo que la capacidad de los hongos para archivar tanto carbono podría tener enormes implicaciones para el ciclo global del carbono.

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“Estos hallazgos ayudarán a mejorar los modelos del sistema terrestre y promover el debate sobre el grado en que los microbios del suelo influyen en el ciclo global del carbono”, afirma uno de los responsables de la investigación, Benjamin Turner. Es que el seguimiento preciso del ciclo global del carbono es fundamental ahora que las actividades humanas suman más y más carbono a la atmósfera, más de lo que el mundo natural puede absorber. Nuestra capacidad de idear nuevas formas para eliminar ese exceso de carbono de la atmósfera depende de la comprensión del cómo y dónde se almacena el carbono.

Todos los hongos no son iguales en esta ecuación. Entre los tres tipos de hongos que se forman relaciones simbióticas con las plantas se encuentran los grupos arbusculares, ericoides y ectomicorriza. Entre ellos, los investigadores descubrieron que el contenido de carbono en el suelo se incrementó notablemente cuando el ericoide y los hongos ectomicorrizas (EEM) prevalecieron. “A pesar de que los EEM constituyen sólo el 15% de los hongos asociados con las plantas, representan una gran cantidad en los árboles en la Tierra”, explica Averill. “Al norte de la latitud 50º casi todos los árboles se asocia a los EEM.”

Al demostrar estos vínculos funcionales entre los hongos y el almacenamiento de carbono, Averill y sus colegas dieron a la biología del suelo un papel explícito en el ciclo global del carbono. También revelaron las consecuencias de largo alcance de la competencia por los nutrientes entre las plantas y los descomponedores del suelo. “Esto demuestra que no se puede compartimentar el ciclo del carbono por los árboles, las hierbas y los descomponedores”, explica Averill. “Tenemos que pensar de manera holística acerca de cómo se conectan todos ellos entre sí.”

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Acerca de Natán Gasparotti

Ha estudiado Lic. en Cs. de la Comunicación en la UCSF. Fotógrafo, escritor y corrector; cuyos gustos diversos, curiosidad y sed de conocimiento lo han llevado a desempeñarse como escritor para redes de blog sobre temas de interés.
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