
Desde siglos atrás en Serbia existe una tradición para hacer frente a las bajas temperaturas de la zona en época invernal, se trata de las tradicionales estufas de cerámica, que logran calefaccionar los hogares de forma sostenible.
Se trata de artefactos realizados de forma artesanal con productos naturales, arcillas concretamente. Son cocidas a diferentes temperaturas para dar estructura a estas estufas, que logran una calefacción sostenible, que no contamina y es respetuosa del medio ambiente, al no involucrar ningún proceso químico.
Así, logran conservar y radiar el calor aún horas después de que se ha apagado el fuego. De esta forma, el combustible que necesitan es significativamente menor al de una estufa de acero o con chimenea abierta.
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